La madurez no se demuestra en una auditoría

La madurez no se demuestra en una auditoría

La madurez no se demuestra en una auditoría 1024 559 Centro de Ciberseguridad Industrial

Analogía visual en una autopista que compara el cumplimiento como un control de tráfico y la madurez organizacional con un GPS.

A menudo existe una confusión peligrosa de dos conceptos vitales en la gestión empresarial: pensar que el «cumplimiento normativo» (compliance) es sinónimo de «madurez organizacional».  Nada más lejos de la realidad. Creemos que porque pasamos la auditoría (cumplimiento), como si fuera la prueba definitiva de que «hemos llegado» a la excelencia, estamos listos para competir o enfrentar la Crisis (madurez).  Es un error común en muchas organizaciones.

«Aprobar una inspección no es lo mismo que tener la capacidad de evolucionar»

Podemos tener una empresa inmadura (caótica, reactiva, dependiente de héroes individuales) que, con mucho esfuerzo y estrés, logra «limpiar la casa» justo a tiempo para pasar una auditoría. Pero…  ¡Al día siguiente, el caos vuelve!

Si miramos la Gestión Empresarial como un viaje por una autopista (analogía visual que nos ilustra la imagen que acompaña este post), la diferencia se vuelve cristalina:

🚨 El cumplimiento se audita, pero la madurez se pone a prueba.

Una auditoría es como un «chequeo médico» o una revisión técnica de vehículos (VTV en Argentina, ITV en España): es binaria (blanco o negro). Revisa el pasado y el presente para confirmar que no hay errores graves y que cumplimos las normas vigentes.

🚗 La Auditoría es el control de tránsito

Actúa como el control de tránsito y tablero de control del vehículo. Es el puesto de control que verifica que cumplimos las normas para circular. Y, crucialmente, es también el tablero interno que revisa la «salud del motor» y verifica una foto estática del presente: ¿Cumplimos las reglas hoy? ¿Tenemos los recursos mínimos para operar ahora sin estrellarnos?   Verifica el CUMPLIMIENTO y el estado actual.

🌟 La Evaluación de Madurez es el GPS.

No busca culpables, busca evolución. Es como una prueba de nivel para un atleta: mide qué tan experto, cuán entrenado, sofisticado y eficiente eres. No se trata de un «Sí/No», no es binaria, sino de escalar niveles, de mejorar y de superarte a ti mismo día a día.

Es lo que nos confirma que, más allá de la velocidad a la que vayamos (determinada por la organización), estamos en el RUMBO CORRECTO. La madurez no se trata de «no tener multas», se trata de saber claramente hacia dónde vamos y tener la capacidad de adaptarnos si el camino cambia de repente. No aspiramos solo a pasar el control, aspiramos a disfrutar el viaje, mejorar y optimizar el proceso, y por supuesto llegar al destino.

¿Por qué es crítica esta diferencia?

Porque el cumplimiento ordena, pero en la Gestión de incidentes es donde la verdad sale a la luz. Muchas organizaciones sufren de «parálisis por análisis». Tienen manuales perfectos para el auditor, pero cuando ocurre un incidente real, nadie sabe qué hacer. Ahí es donde la madurez demuestra su valor: es la capacidad de decidir y actuar bajo presión. Incluso para un auditor, la evaluación de la madurez es una herramienta clave, pues revela brechas y oportunidades de mejora que el simple cumplimiento muchas veces esconde.

Al evaluar la madurez sobre sus 4 dimensiones (Personas, Procesos, Tecnología y Resultados), trazamos una hoja de ruta hacia el futuro.

No te conformes con «pasar el control». Construye la capacidad para disfrutar el viaje.

Necesitamos a ambas: Auditoria y Evaluación de Madurez. Simplemente no confundamos el «chequeo médico» con tener la condición física para correr un maratón.

¿Sienten que a veces se invierte demasiada energía en la “foto de la auditoría” y poca en la “película de la madurez”? ¿En tu organización, se enfocan más en pasar el control o en ajustar el GPS?

Gerardo Fabián González

Profesor en la Escuela Profesional de Ciberseguridad Industrial del CCI

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