La colaboración es un aspecto clave en el avance necesario en el ámbito de la Ciberseguridad, y de forma más específica, en la Ciberseguridad Industrial. Son numerosos los actores involucrados en este campo que requieren de avances importantes en lo que a protección, concienciación y formación se refiere: organizaciones industriales, infraestructuras críticas, ingenierías, fabricantes (industriales, de ciberseguridad), universidades, centros tecnológicos, organismos públicos o reguladores, tienen objetivos, características y aproximaciones muy distintas que deberían avanzar bajo un mismo lineamiento común que los llevase a conseguir, por una parte los objetivos individuales, pero a su vez, el objetivo común de incremento de la protección de las infraestructuras y, por qué no, del volumen de negocio del mercado de la Ciberseguridad Industrial.

Las iniciativas individuales, aun cuando de forma aislada puedan ser adecuadas, si no cuentan con la conciencia situacional adecuada, pueden llegar a ser divergentes y en lugar de sumar hacia un objetivo común necesario para todos, restar en el volumen de protección y mercado objetivo. Por ello, la colaboración es necesaria a todos los niveles.

La tan predicada colaboración público-privada es sin duda la línea a seguir, y el Centro no deja de ser uno de los mayores casos de éxito a nivel internacional en este sentido, habiendo reunido una de las mayores y más variadas representaciones del mercado de la Ciberseguridad Industrial.

Desde el Centro buscamos desde sus inicios la que denominamos colaboración P9, es decir, la colaboración Público-Privada, Público-Pública y Privada-Privada (Public-Private-Partnership, Public-Public-Partnership & Private-Private-Partnership), para lo que hemos desarrollado una serie de herramientas de soporte que permiten la máxima comunicación y colaboración dentro del ecosistema del Centro: los Equipos de Conocimiento, nuestra Plataforma Colaborativa y  Listas de Distribución temáticas, entre otros.